Aquí se buscó hacer una cocina un poco convencional. El piso es un porcelanato rugoso de alto tránsito con una trama en colores gris, negro y algunos detalles en morado. Los muebles tienen un acabado en poliuretano. Los bajos son de color negro para marcar una fuerte presencia; y los altos son de color blanco para que se confunda con el techo y darle ligereza. El tablero de la cocina es de granito negro, al igual la pared de la zona de trabajo a manera de zócalo alto, ya que en esta zona se genera mucha grasa y así será más fácil limpiarla.
Los muebles superiores tienen compuertas de vidrio pavoneado que aligeran aún más la alacena. Para darle mayor notoriedad a la cocina se ha colocado iluminación debajo de los muebles altos.
Una modificación que se hizo al proyecto fue convertir las ventanas altas en lineales a fin de ganar un mayor espacio a la pared y evitar el ingreso exagerado de la luz.
Al fondo de la cocina se ha colocado un comedor de diario que tiene comunicación visual con el pasadizo a través de un vidrio laminado con dibujos de frutas. La mesa, en granito negro, va empotrada a la pared y se apoya sobre patas cromadas con forma de rectángulo. Complementan el lugar cuatro sillas altas tipo bar. La parte decorativa de la cocina es la pared del fondo en color lila que se convierte en un punto focal al hacer contraste con los colores negros y blancos de los muebles.
Sobre ella se han colocado nombres de ingredientes en vinil blanco con diferentes tipografías que hacen lúdico el lugar.
Las luminarias son cuadradas y se relacionan mucho con la forma y morfología que se está usando en la cocina.

